El pasado 4 de agosto, la parroquia San Isidro ha rogado al buen Dios que, por intercesión de nuestro patrón, nos conceda abundante lluvia para nuestras tierras. En la memoria del Santo Cura de Ars meditamos sobre la confianza de quienes piden lo necesario para sus almas sabiendo que recibirán. Sigamos orando a nuestro Padre providente que haga caer sobre nuestras vidas un rocío de su bendición que logre empapar nuestras vidas de santidad a la vez que llueva para nuestros campos su agua, obra de su gran amor.
"San Isidro Labrador, pide a Dios, manda lluvia por favor que la tierra está sedienta y el campo pide su amor."