En la mañana del Viernes Santo los jóvenes de la Pastoral Juvenil de nuestra Parroquia llevaron a cabo el Vía Crucis viviente por las calles de nuestro pueblo. No solo fue una representación, fue un encuentro profundo con el amor de Cristo hecho visible. Al ver cada escena, no solo recordamos su sufrimiento, sino que descubrimos cuánto nos ama: un amor que carga la cruz, que cae y se levanta, que perdona incluso en medio del dolor.
Hoy, al concluir este Vía Crucis viviente, damos gracias a Dios por el testimonio tan hermoso que nos han regalado nuestros jóvenes. Más que una representación, han hecho presente el camino de la cruz con una entrega sincera, llena de fe, amor y respeto. En cada estación hemos podido ver reflejado no solo el sufrimiento de Jesús, sino también su infinito amor por cada uno de nosotros. A través de sus gestos, silencios y miradas, estos jóvenes nos han ayudado a detenernos, a reflexionar y a acercarnos más al misterio de la cruz.
Que este momento no se quede solo en una experiencia, sino que transforme nuestro corazón y nos impulse a vivir con más amor, humildad y entrega.